5/5/10

El límite de mi oreja

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Aún estoy pensando sobre el acto de respuesta, y entonces para no rondar y rondar consideré que sería bueno escuchar ofertas. Serán pocas, si acaso serán.

Ir a comprar pan y cigarritos al kiosko puede producir una agudización de la angustia.

Las quejas de los precios, vaya y pase, también lo siento.

Las quejas del gobierno, y bue respondo algún que otro bocadillo.

Ahora, que un tipo, laburante el tipo eh, empiece por los precios, siga por el gobierno y termine diciendo:

"y esa ... mirá, me llegó un mail, que dice que esa ... la Bonafini"

yo sosteniendo la sonrisa y escuchaba, digo ahí se viene lo de la plata que le da el gobierno y que se yo

"vos sabés que ahí dice, que está separada viste, y dice que el marido la intimó a que deje de usar su apellido"

seguía sosteniendo la sonrisa y escuchaba, a dónde iba, pensaba ...

"y el marido denuncia que los hijos están en España"

naaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa gritaba mi interior

y continuó "este país!! es todo mentira, es un país de mentira!!"

acto seguido, continué sosteniendo la sonrisa, el gesto, no demostré el grito y respondí

"pero claro! ... que mi abuelo estuvo preso con 71 años y lo picanearon, también es mentira"

mientras yo ya había pagado y con bolsita en mano, giré el cuerpo dandole la espalda, estiré la mano hacia atrás y saludé y me fuí.

el tipo me seguía hablando "no pero, ah, es que ..."

no escuché más nada y seguí caminando

al doblar la esquina, me alegré de ver a mi vecina en la puerta, estuvo mal por un problema de salud bravo

charlamos un rato, le dije que estaba muy bien, muy linda, me alegré mucho de verla bien

aunque la otra vez nos peleamos mal por el tema del campo, es mi amiga desde nuestros nacimientos

y deseo que esté bien, que se reponga, y que volvamos a pelear, bah, discutir.

Llegué a casa, mi perra me festejó como lo hace siempre, aunque le tire o no, un hueso.


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