23/5/10

Éra ... seeeeeeeeeeeeeeeeeee


Érase una vez,  un torturador con pretensión de pedagogo.

Un genio intelecto que desarrolló el método del "diálogo pistolero" para con el alumnado, docentes y padres. 

Érase una vez un gran investigador, regocijábase en su actividad interrogando menores de edad. 

La humillación del otro engrandecía su seguridad.

Érase una vez, uno más de entre todos esos cobardes.

A ese, y a tantos más, les deseo desde lo más profundo de mi conciencia, una perpétua común y efectiva cárcel.

amén